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BOLIVIA - EL CAMINO CENTRAL DE SUR-AMÉRICA
MARIA R. WRIGHT, 1907
LA EXPLOTACIÓN DE ORO EN BOLIVIA
TUPIZA Y SUS MINAS |
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Esta página es un extracto del libro "Bolivia, el camino
central de Sur-América, una tierra de ricos recursos y
de variado interés" de Maria Robinson Wright,
publicado en 1907. Vea una reseña del libro y una breve
biografía de la autora en el capítulo de este sitio
→ Marie Robinson Wright
Dos capítulos acerca la minería, incluyendo este aquí, pueden
ser bajados en archivo pdf:
→La
explotación de oro en Bolivia – Tupiza y sus minas –
bismuto
→Ricas
minas de plata, estaño y cobre del occidente de Bolivia |
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VISTA PINTORESCA DE TUPIZA |
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Desde el centro de Bolivia
hacia el Sur, se extiende una región aurífera en una
ancha faja de Cochabamba hasta la frontera Argentina. Se
dice que Cochabamba fué en un tiempo un gran centro
minero y conforme al historiador Calancha el nombre
mismo significa «peña de oro.»* Los súbditos del Inca
conocían la existencia del oro en todas estas provincias
y los españoles simplemente siguieron su dirección al
buscar el precioso metal. Siempre que fué posible los
indios burlaron á sus nuevos amos y conservaron secreto
su conocimiento de estas minas, pero aunque existen
muchos ricos cerros y corrientes auríferas que nunca
fueron conocidos por los españoles, éstos tomaron
posesión de centenares de minas en todas partes del país
y las explotaron con gran provecho, pues ganaron enormes
fortunas. En el Departamento de Potosí el Cerro de Poconota contiene una de las minas de oro más antiguas
del país. Está situada en la Provincia Chichas del
Norte, en el camino de Potosí á Tupiza y quedará en la
línea del ferrocarril que está siendo construido de
Potosí á la frontera argentina. El cerro muestra señales
de haber sido explotado por los españoles en escala muy
grande y con gran éxito, porque hay todavía vestigios de
aparatos muy acabados y costosos que no habrían sido
proporcionados sin enorme retribución de la explotación
de las minas. El oro de Poconota muestra una ley de diez
gramos por cien libras. El filón se extiende en una
distancia de dos mil setecientos pies y tiene cuarenta
pulgadas de ancho y casi trescientos pies de
profundidad. Representa cerca de medio millón de
toneladas de mineral, que producirá, según cálculo
aproximado, algunas toneladas de oro puro. En las
provincias de Linares, Chayanta y Lípez se encuentra oro
en abundancia, habiendo los indios explotado las minas
en todas las serranías principales y corrientes de estas
comarcas. Todavía lavan oro de las corrientes de Caiza,
Yura y San Juan. En la provincia de Lípez se encuentra
cuarzo aurífero en los cerros de Colcha, siendo tan rico
uno de los socavones que los indios lo llaman abitans
que significa «almacén de oro.» El río Yura, que corre
por la Provincia de Porco para juntarse al río Blanco,
San Juan y otros tributarios del Pilcomayo, contiene
grandes cantidades de cascajo aurífero y en los cerros
de Yura, un cantón de Porco, se han descubierto vetas
inmensas que todavía están sin explotar. En Suipacha,
sobre la frontera de la Argentina, pocas millas al Sur
de Tupiza, se encuentra
oro en una veta de cuarenta millas de largo y siete pies
de ancho, siendo completamente visible en el cuarzo el
precioso metal. Portugalete, entre Tupiza y el famoso
cerro Chorolque, es el centro de una región de minas de
oro que se extiende en todas direcciones. Todas las
quebradas de este distrito contienen oro, que ha sido
siempre explotado en forma primitiva por los indios y
todavía les proporciona su principal medio de
subsistencia. El distrito aurífero de Santa Catalina se
extiende por el curso del río San Juan, desde su
nacimiento en la Cordillera Real hasta las minas de
Suipacha, que son una prolongación de las vetas de Santa
Catalina. Comprende los placeres mineros y cuarzos de Esmoraca, Estarca, Chilco y otros ricos valles que, como
Portugalete, han sido explotados durante siglos por los
indios. Las empresas extranjeras están ahora siendo
atraídas por estos ricos depósitos.
* corrección (2010): Qhöcha
= Laguna, lago + Panpa = Llanura; suelo, piso de una
habitación (Quechua)
Qhöchapanpa = Valle fértil en los dominios de Qhari, incorporado al
imperio por Qhápaj Yupanki inka |
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PLAZA DE TUPIZA |
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Tupiza es uno de los más importantes centros mineros de
Bolivia. Todos los distritos auríferos de la Provincia
Chichas del Sur, de la cual es capital, son tributarios
de ella, mientras que es más famosa como el centro de
las minas de bismuto más fino del mundo. Las varias
compañías que explotan las minas de oro, plata, estaño,
tungsteno de hierro, antimonio, plomo, zinc y bismuto,
que se encuentran en esta localidad, tienen sus oficinas
principales en la ciudad de Tupiza. Los minerales y
piedras preciosas, especialmente esmeraldas, son
llevados allí por los indios para la venta, quienes los
encuentran en las diversas minas de la Provincia.
Portugalete, San Vicente, Lípez, Santo Domingo, Chocoma,
Esmoraca, San Juan de Oro, Tatasi y el magnífico
Chorolque, se cuentan entre los más importantes centros
mineros. |
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ADUANA DE TUPIZA, EN LA FRONTERA ARGENTINA |
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La mina de San Juan de Oro es una de las muy pocas de la
Provincia Chichas del Sur que son explotadas en grande
escala y con maquinaria moderna. En 1905 se formó una
Compañía en Buenos Aires, para desarrollarla en toda su
extensión, con un capital de cerca de medio millón de
pesos en oro para ser invertido en la empresa, iniciando
los trabajos con la colocación de una poderosa draga en
el río. Algunas dragas están ahora en actividad y la
recompensa es más satisfactoria, mostrando un promedio
de cincuenta centavos oro por metro cúbico. Los expertos
en la industria de minas expresan generalmente la
opinión de que hay un gran porvenir para las minas de
oro de Bolivia, no solo en esta Provincia sino en todo
el país. La predicción universal es que el advenimiento
de los ferrocarriles llevará nuevas empresas á
desarrollar las minas abandonadas y las conducirá á
encontrar riquezas minerales hasta ahora desconocidas. |
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DRAGA EN CONSTRUCCIÓN EN LAS MINAS DE SAN JUAN DE ORO -
TUPIZA |
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La industria minera de Tupiza debe mucho al ánimo
emprendedor de uno de los principales hombres de Estado
de Bolivia, el señor Don Félix Avelino Aramayo, cuyo
nombre está relacionado no solo con el progreso de la
ciudad sino con el de toda la Provincia. Muchas de las
más valiosas minas le pertenecen y es debido á su gran
energía y acometimiento que han producido enorme
fortuna. El bismuto de Bolivia tiene el primer lugar en
el mundo, y es principalmente de las minas del Sr.
Aramayo de donde es extraído. La firma de Aramayo,
Francke y Compañía, compró las minas de plata, estaño y
bismuto de Chorolque, en 1889, y además de esta famosa
montaña dirige la producción de las minas de Tasna, una
montaña á treinta leguas de la ciudad de Tupiza, que
produce bismuto, estaño, tungsteno de hierro y otros
minerales y tiene también un gran establecimiento para
refinación de los minerales de Quechisla, á veinticinco
leguas de Tupiza. |
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QUECHISLA - ESTABLECIMIENTO MINERO DE ARAMAYO, FRANCKE Y
COMPAÑÍA
CERCA DE TUPIZA |
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El magnífico cerro de Chorolque es el
centro de las minas de estaño y de bismuto más altas del
mundo. Las minas son explotadas en una altura de
dieciocho mil pies*. Los diferentes filones de estaño son
de gran espesor y sus estratos más bajos contienen el
bismuto en cloruros y sulfatos. Algunas veces se
encuentra también bismuto en estado nativo, como en Coribiri, donde se le halla en pepitas de seis y siete
gramos. Los depósitos de bismuto del filón de Chorolque,
se encuentran solamente en el cerro y sus declives.
Ricas minas de bismuto fueron descubiertas recientemente
en la Provincia de Inquisivi y este mineral se encuentra
en alguna cantidad dondequiera que hay grandes depósitos
de estaño. La producción total de bismuto de Bolivia es
por término medio de cuatro á cinco mil quintales
métricos por año y su valor fluctúa entre catorce y
dieciséis libras esterlinas por quintal métrico.
* corrección (2010): El
Chorolque mide 16'800 pies (5'600m), las minas están a
unos 15'000 pies (5'000m) |
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CERRO DE CHOROLQUE
ASIENTO DE LAS MINAS DE ESTAÑO Y DE BISMUTO MÁS ALTAS
DEL MUNDO |
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La ciudad de Tupiza tiene una población de cerca de tres
mil habitantes. Está situada cerca de sesenta millas al
Norte de la línea fronteriza argentina, en el corazón de
un hermoso campo adornado por montañas, valles y ríos, y
bendecido por un clima que en verano es balsámico y
delicioso. A lo largo de sus valles hay muchas haciendas
prósperas y fincas pintorescas en que se dan varias
clases de frutas y hortalizas. El ganado vaga en los
declives de las montañas más bajas y todas las
circunstancias son favorables al futuro desarrollo de
esta localidad tan fértil en recursos agrícolas y
pecuarios, como en riqueza mineral. En ninguna parte hay
valles más pintorescos, el cielo es más azul, la
fragancia de las flores y la sombra de los árboles son
más atractivas, que en esta encantadora ciudad
fronteriza. |
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VISTA LEJANA DE TUPIZA, Á TRAVÉS DE UN TÚNEL
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EL GRAN FRAUDE CON LA
COMPAÑÍA RÍO SAN JUAN DE ORO |
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Sin duda, el artículo de
Maria Robinson mencionado arriba le fue facilitado o
dictado por partes interesadas en busca de capital
extranjero. Sin embargo, la fiebre del oro que surgió a
principios del siglo XX en Tupiza pronto se reveló como
una gran estafa, en la que se desplumó a inversores y
accionistas, y toda la euforia se desplomó. La siguiente
crónica ofrece una visión general de los acontecimientos
de aquella época. El informe completo puede consultarse
aquí:
→La fiebre del oro en Tupiza a principios del siglo XX |
Entre 1861 y 1903 se desató una gran fiebre
del oro en las regiones más meridionales de Nueva
Zelanda, Otago y Southland, en la que el río Molyneux o
Clutha, en Otago, desempeñó un papel decisivo. En una
primera ola, de 1861 a 1864, se extrajo principalmente
oro aluvial cerca de la superficie con los medios más
sencillos, palas y bateas de hojalata. Con el paso de
los años, sin embargo, la prospección de oro se fue
mecanizando e industrializando cada vez más. El
desarrollo de potentes dragas fluviales condujo
finalmente a la segunda gran oleada de 1898-1903. Las
dragas representaron una adquisición bastante costosa,
financiada por sociedades anónimas cotizadas en bolsas
altamente especulativas. En total, se calcula que se
sacaron 240 toneladas de oro durante toda la fiebre del
oro.
Con el fin de la fiebre del oro
neozelandesa hacia 1903, su industria minera y la
logística asociada, así como la mayoría de las empresas
que cotizaban en bolsa, se hundieron. Decenas de
costosas dragas fluviales inservibles y miles de
trabajadores desempleados se quedaron atrás cuando la
búsqueda de oro se desplazó cada vez más a otros
continentes, incluida Sudamérica (Bolivia, Tierra del
Fuego, Mato Grosso).
Las nuevas dragas fluviales alcanzaron
lugares y profundidades en los lechos fluviales que eran
inaccesibles e inexplotados en la primera ola de la
fiebre del oro neozelandesa. Así, pronto se asumió que
todos los famosos ríos auríferos del mundo, que ya
habían sido explotados por antiguas civilizaciones y
colonizadores con medios rudimentarios, contenían el
verdadero tesoro de oro en lo más profundo de sus lechos
y que ahora se podía llegar a él con dragas fluviales.
Esto dio lugar a expectativas muy exageradas y a una
burbuja especulativa de las acciones de las empresas de
dragado de oro cotizadas en las bolsas mundiales.
Aquí empieza nuestra crónica, cuando se
pusieron en marcha los planes para instalar una gran
mina de oro en una zona de oro aluvial del Río San Juan
de Oro, en el sur de Bolivia, que ya había sido
explotada en la época colonial y mucho antes. Para ello,
se constituyó una Compañía de Dragado de Oro formada por
tres subempresas y se contrató como consultores,
gerentes y directores a expertos procedentes de la
fiebre del oro neozelandesa.
El Presidente de la Compañía San Juan de
Oro era el inmigrante escocés Duncan Mackay Munro
(1844-1929) que alcanzó riqueza y fama en Argentina como
Administrador General del Ferrocarril de varias
compañías ferroviarias y perteneció a la Comisión
Nacional Argentina de Fondos para la construcción de
caminos y al Consejo Nacional de defensa agrícola.
También participó en empresas de la industria maderera
y, como en nuestro ejemplo, en empresas mineras de oro.
Tres enormes dragas fluviales fueron
construidas en Nueva Zelanda y luego transportadas por
partes en barco de vapor, en vapor fluvial, en tren y
finalmente en carros de mula para llegar a su destino en
el Río San Juan de Oro, donde fueron instaladas. La
primera draga comenzó a operar en Espicaya en julio de
1905. Tras dos meses de dragado sin resultado, en que se
esperaban inauditas cantidades de oro, los trabajos se
suspendieron y al conocerse el fracaso y el subsiguiente
derrumbe de las cotizaciones en la bolsa, las otras dos
dragas ni entraron en acción.
La liquidación de esta empresa fracasada
poco después y su absorción por la recién fundada
Tercera Compañía San Juan de Oro de los mismos
propietarios con el correspondiente canje de acciones
sugiere, en estas circunstancias, al menos un engaño
fraudulento a inversionistas y prestatarios. En 1910,
también esta sociedad se disolvió definitivamente y
desapareció de la Bolsa. |
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La única draga que operó en el Río San Juan de Oro, en
Espicaya, a partir de julio de 1905. Al cabo de dos
meses de excavaciones infructuosas el trabajo se suspendió, dado que los costes de explotación superaban
con creces los ingresos Esta foto fue sacada por el
geólogo alemán Rudolf Hauthal en su visita a Espicaya a
fines de 1905. |
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última actualización
2026-06-12
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