CAPÍTULO ATACAMEÑOS - El Kunza PÁGINA

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Habitante centenario de la Puna en 1926
(Aimé Felix Tschiffely, 10'000 millas a caballo)

A fines del siglo XIX residió en la parroquia de San Pedro de Atacama el cura francés Émile F. Vaïsse que percibió la necesidad de conservar lo más posible del idioma atacameño, el Kunza, que iba extinguiéndose a la sazón. (Escribe en 1895: Los que hoy poseen bien el Atacameño, podrían contarse con los dedos, no serán ni dos decenas.) En colaboración con Félix Hoyos y Aníbal Echeverría realiza en 1895 el manuscrito del Glosario de la Lengua Atacameña, salvando así mil cien vocablos Kunza del olvido. Este manuscrito lo propuso, a que se publique, al entonces Rector de la Universidad de Chile, Diego Barros Arana y el rector a su vez consultó el lingüista, filólogo, lexicógrafo y folclorista alemán Doctor Rudolf Lenz Danziger que confirmó la necesidad y el provecho de tal publicación.

Así la Universidad de Chile patrocinó la edición en 200 ejemplares de dicho Glosario de la Lengua Atacameña, regalándonos uno de los poquísimos testimonios de esta lengua ahora ya extinta.

Sigue aquí abajo la apreciación del manuscrito por el Dr. Lenz, así comunicada al rector Barros Arana, y el prólogo de los autores incluido en el Glosario.



 

INFORME DEL DR. RODOLFO LENZ AL RECTOR BARROS ARANA

Santiago 1° de Noviembre de 1895

Señor Rector:

Con fecha del 7 de Octubre tuvo usted a bien pedirme un informe acerca del mérito que puede tener un manuscrito de los señores don Emilio F. Vaïsse, don Félix 2° Hoyos y don Aníbal Echeverría y Reyes, intitulado Glosario de la Lengua Atacameña. Los autores desean que esta obra se publique en los Anales de la Universidad, y que se les conceda una tirada aparte.

He leído con atención el manuscrito y me he formado la opinión de que su publicación será de gran interés científico. Tratándose de un idioma del cual hasta ahora solo se tienen datos sumamente deficientes, toda contribución que pueda aumentar nuestros conocimientos deberá acogerse con gusto, y tanto más como que se trata de un idioma que se habla, o más bien, que se ha hablado en territorios chilenos, pues, según indicación de los autores, la Lengua Atacameña o Kunza, casi ya pertenece a las lenguas extintas.

Si no se aprovechara esta oportunidad para dar a conocer al mundo científico todo cuanto ha sido posible recoger de este idioma, quedaríamos en las tinieblas para siempre con respecto a una lengua que por su situación geográfica entre el quechua, el aymará, el araucano y los numerosos idiomas del Chaco, presenta un interés lingüístico muy especial.

Es una circunstancia particularmente favorable que podamos disponer de apuntes tomados por tres diferentes autores, en distintos lugares y diversas épocas. Así seguramente se remediarán las grandes dificultades y los grandes peligros que suelen ofrecer tales trabajos Los autores en la recopilación del glosario han procedido con mucho tino y prudencia, anotando con un punto de interrogación toda palabra en cuya forma o significado hay dudas por ahora irresolubles. Tal vez habría sido útil apuntar en cada palabra la observación de cuál o de cuales de los autores se debe, y en qué parte se ha recogido. También sería útil reunir en una página al fin de la introducción las indicaciones que se encuentren en cada una de las letras sobre el valor fonético de los sonidos del idioma, indicaciones que por lo demás fácilmente se pueden completar un poco para no dejar lugar a duda. Así deberá indicarse que los sonidos trascritos pp, tt, tch corresponden a los p', t', ch' del quechua con la glósis cerrada, lo que, según comunicación privada de uno de los autores, es el caso; que la h corresponde a la h del ingles y la s a la s corriente chilena.

En los excursos etimológicos sobre algunos nombres propios naturalmente es muy posible que más tarde deban hacerse rectificaciones; pero de todos modos las opiniones de los autores son muy atendibles, puesto que ellos conocen el idioma mejor que nadie.

Seria de desear que los autores publiquen cuanto antes todas las frases que tienen recogidas en la lengua atacameña en la forma de los apuntes originales con la traducción castellana, para que los interesados, desde luego, puedan formarse una idea de la estructura del idioma, porque con el solo diccionario que ahora quieren dar a luz no se pueden resolver las relaciones de parentesco que pueda haber entre el Kunza y otros idiomas vecinos. Los autores prometen estudios etnológicos y gramaticales para más tarde. Deseamos vivamente que cuanto antes puedan dar término a sus trabajos.

Resumiendo mi opinión, tengo el deber de recomendar calurosamente el Glosario de la Lengua Atacameña, La impresión del trabajo en los Anales de la Universidad será para los autores un estimulo para continuar en su ardua tarea, que bien merecen los que se dedican a esta clase de trabajos cuya única recompensa suele ser la satisfacción de haber contribuido a la solución de uno de los tantos enigmas étnicos y lingüísticos que todavía hay en el suelo americano.

Según comunicación privada, los autores desean obtener doscientos ejemplares aparte en vez de ciento, y me permito apoyar esta petición, que casi no aumenta los gastos, para evitar que suceda al Glosario Atacameño lo que no es raro en esta clase de trabajos, que por el escaso número de la tirada ni los americanistas interesados tengan la posibilidad de adquirir un ejemplar sin gastos desmesurados.

Dios guarde a usted.

Dr. Rododlfo Lenz



 

GLOSARIO DE LA LENGUA ATACAMEÑA

DOS PALABRAS


Entregamos al estudio de los filólogos y a la consideración de los aficionados, el Glosario de una lengua que ya ha pasado a la historia.

Nos referimos al Atacameño, denominado también Kunza por algunos, idioma que hasta hace pocos años ha estado radicado en la hoya hidrográfica del Gran Salar de Atacama, que yace entre la Cordillera real de los Andes y la que corre como antecordillera de la misma, a unos 47' en longitud más al oeste y que limita al norte, por el dorso anticlinal que la divide del rió Salado afluente del Loa, y al sur, más o menos al paralelo del Púlar.

Los naturales que hablaban el Kunza, parece que descendían de la gran raza peruana que en los tiempos anteriores a la Conquista, ocupaba todo el declive occidental de los Andes, desde el 19° de longitud, 22° de latitud, aun cuando no faltan autores que los consideren restos de los calchaquíes, que habitaban el territorio actual de la provincia de Salta y que, subyugados por el inca Yupanqui en su invasión a Chile, escaparon al interior, quedando encerrados en el Desierto.

Son, por lo general, de costumbres sedentarias, pero hay arrieros, cazadores y agricultores; muy pocos saben leer o escribir, todos se entienden ahora en castellano, y, a pesar de ser católicos, hacen consistir la religión en prácticas exteriores, no faltando en ellos resabios de supersticiones heredadas, sin duda, de sus conquistadores incásicos.

Físicamente considerados, son de color más oscuro que el de los europeos; sobrios, bien constituidos, frente algo aplastada, nariz ancha y carrillos prominentes.

Los que hoy poseen bien el Atacameño, podrían contarse con los dedos, no serán ni dos decenas, y residen dispersos en los lugares de San Pedro, Toconao, Sóncor Cámar, Socaire y Peine; por esto se comprenderá el trabajo de investigación y de paciencia que representan las mil cien voces que entregamos a la imprenta.

En efecto, hay tanta vaguedad en la pronunciación y hasta en el significado que los naturales dan a unas mismas palabras, que se ha hecho indispensable una seria tarea de comprobación, para estar seguros de no sufrir mistificaciones de su parte, a lo que se deben agregar las dificultades provenientes de que ignoran en absoluto toda noción gramatical, y casi no se dan cuenta de ciertas ideas abstractas.

Por fortuna, preciosas coincidencias nos han permitido examinar conjuntamente nuestros cuadernos de apuntaciones tomadas separadamente por cada uno de nosotros en el mismo Desierto, en diversas épocas y en condiciones excepcionalmente favorables: el resultado prolijo de todos estos elementos es el que no vacilamos en publicar, por su indisputable interés científico.

Hemos gastado tal escrupulosidad al efecto, que, a pesar de contar con abundantes notas para la formación de una gramática sucinta de esta lengua, preferimos no tocar el punto, hasta no encontrarnos completamente ciertos de estar en la verdad, pero de la exactitud del Glosario sí que podemos responder.

Si más adelante llega a imprimirse este trabajo, daremos entonces curiosos detalles de las costumbres de los atacameños, datos históricos y etnográficos acerca de ellos, reglas gramaticales de su idioma, examen comparativo con otras lenguas etc., lo que servirá para estudiar una serie de problemas a que da origen la semejanza que se advierte entre el Kunza y algunos dialectos de la Polinesia, y el fenómeno de que estos indios hayan podido conservar un idioma aislado y distinto del aymará, del canqui, del puquina y del quichua, usados por los aborígenes que siempre los han rodeado, y con algunos de los cuales mantienen estrechas relaciones.

La bibliografía del Atacameño es bien pobre: d'Orbigny, siguiendo a Garcilaso, opinó que estos indios pertenecían a una raza especial, en su obra L'homme américain sous ses rapports physiologiques et moraux, Paris, 1839, tomo I, pág. 330.

Philippi, en su Viaje al Desierto de Atacama, Halle, 1856, pág. 56, constató esta lengua en su propio suelo y recogió unas 60 voces.

Tschudi, trata con alguna detención de estos naturales, en la página 77 del volumen V de su Reisen durch Südamerika, Leipzig, 1869 y publica 41 palabras.

El señor T. H. Moore, comerciante, es autor de una comunicación inserta en la pagina 44 del Congrès International des Américanistes, Paris, 1878, y presentó 140 vocablos de este idioma.

En la obra La Tierra y sus Habitantes, Barcelona, 1878, tomo I, página 887, pueden verse 23 voces reunidas por el señor A. Bresson, quien hizo un viaje al litoral boliviano en 1870.

A don Francisco J. San Román se deben los primeros elementos más o menos ordenados del Kunza. Sirviéndose de interesantes datos proporcionados por un antiguo párroco de San Pedro de Atacama, el presbítero don Benito Maglio, publicó La Lengua de los naturales de Atacama, Santiago, Imprenta Gutenberg, 1890, folleto de 20 páginas en 4°, que contiene 148 palabras nuevas.

Por fin, uno de nosotros, don Aníbal Echeverría y Reyes, es autor del opúsculo titulado Noticias sobre la Lengua Atacameña, Santiago, Imprenta Nacional, 1890, con 28 páginas en 8°, en el que recopiló los 239 vocablos diferentes dados a conocer por todos los anteriormente nombrados.

Sin ninguna pretensión, y buscando nuevos horizontes a la etnografía americana, ofrecemos este Glosario, reiterando el esmero que hemos puesto en asegurar la propiedad de las voces, a cuyo efecto indicamos, con honrada franqueza, las que estimamos como dudosas o simples corruptelas del castellano o del quichua.


Emilio F. Vaïsse
Félix 2° Hoyos
Aníbal Echeverría y Reyes



 

Descargue aquí del Índice de los archivos para bajar el

→ Glosario de la Lengua Atacameña [pdf, 5.6MB]

El vocabulario se puede cachear usando la opción "buscar" del → Adobe Reader
(sin embargo, no dando resultado, se recomienda un chequeo a mano)

Además puede consultar el Glosario directamente en línea:

→ Glosario de la Lengua Atacameña [en línea]



 

Vea en línea información ulterior acerca de los protagonistas:

Emilio F. Vaïsse, de profano usaba el seudónimo de Omer Emeth (1860-1935)
Sacerdote, profesor y crítico literario francés naturalizado chileno. Párroco en San Pedro de Atacama a fines del siglo XIX. La única obra literaria de Monseñor Emilio alias Omer Emeth que nos llegó es "Recuerdos del Norte i El derrotero del cenizal: cuento minero" que se imprimió en 1908 con una tirada de cien ejemplares "destinada por su autor a ser obsequiada a sus amigos". Narra algunas aventuras alrededor de 1890 durante sus funciones clericales en San Pedro de Atacama. Una copia en pdf se puede bajar del sitio "memoria chilena". Lamentablemente la tirada se realizó con poco esmero pues faltan varios capítulos, pese a que la numeración de páginas estuviera correcta. Sin embargo es interesante leer como el párroco se perdió durante una tormenta de arenas hasta casi perder la vida en una breve cabalgata de San Pedro a Toconao (40km) que demoró dos días y dos noches.     Recuerdos del Norte i El derrotero del cenizal

Diego Barros Arana (1830-1907)
Pedagogo, diplomático e historiador chileno, Rector de la Universidad de Chile 1893-1897.

Rudolf Lenz Danziger, más conocido como Rodolfo Lenz. (1863-1938)
Lingüista, filólogo, lexicógrafo y folclorista alemán naturalizado chileno.






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última actualización 2013-09-29