CAPÍTULO SALAR DE ATACAMA - Salar 5 PÁGINA

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Cristales de yeso - sulfato de calcio dihidratado = Ca [SO4] • 2H2O

Al sudoeste del salar, donde en el Trópico de Capricornio paulatinamente se levanta la Cordillera de la Sal separando el salar del Llano de la Paciencia, encontramos salmueras cálcicas relacionadas con las rocas sedimentarias de la Cordillera de Domeyko del oeste de la cuenca. En las lagunas de este sector, que se nutren obviamente de aguas subterráneas bajando desde la Cordillera de Domeyko, es fácil encontrar cristales de yeso purísimo que crecen dentro del agua mineralizada. Estos de aquí tienen agujas largas unos seis centímetros y están parcialmente recubiertas por blancos depósitos de halita, eso es por cloruro de sodio (NaCl). En una quebrada de la Cordillera de la Sal cerca de San Pedro hasta crecían cristales perfectos que medían entre treinta y cuarenta centímetros. Al empezar excursiones con el turismo, se destruyeron.

→Información yeso (ES)   →Información yeso (EN)



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El Llano de la Paciencia

Aquí nos encontramos al inicio del Llano de la Paciencia cerca del Trópico de Capricornio. A la derecha divisamos las lomas de la Cordillera de la Sal naciente y a la izquierda se levantan los pendientes de la Cordillera de Domeyko. En las numerosas lagunas de esta zona crecen los cristales de yeso puro.

Cuentan los indígenas de los oasis por el otro lado del salar, que hace cien años por aquí un explorador con su biplano tuvo que hacer un aterrizaje forzoso. Entonces salió caminando en busca de agua y de socorro y topó por los faldeos de la Cordillera de Domeyko con un pueblo extraño. Los habitantes eran muy amables y le prestaron auxilio, pero hablaban de manera bastante rara y vestían como al tiempo de la conquista. Así el piloto consiguió poner a flote su avioneta y evadirse del desierto mortal. Cuando años más tarde volvió en busca del pueblo, éste había desaparecido y nadie más volvió encontrar el pueblo fantasma.

Un profesor universitario inglés quedó tan impresionado por el Llano de la Paciencia que al llegar la última hora de su vida en su tierra remota, deseó diseminasen sus cenizas por este valle. Así un día a mi amigo atacameño Eduardo le pidieron encargarse de dicho acto y él subió los pendientes de la Cordillera de Domeyko para entregar las cenizas a los vientos del Pacífico que suelen soplar encima del llano por las tardes. Una chica lápida cerca del camino a Calama todavía conmemora el raro profesor que aquí encontró su último descanso.

Explorando la zona, algunos kilómetros más a norte un día encontré en medio de la perfecta nada otra lápida funeraria, en que una joven mujer con sus hijos lloraban la pérdida de su cónyuge y papá. Se trataba de un joven que había nacido casi en la misma fecha como yo a mitad del último siglo y que en este sitio acabó su vida en la más grande desolación, antes de que llegase a vivir los treinta años. Sabe Dios lo que estaba buscando por aquí en una época, cuando para llegar desde Calama al chico oasis de San Pedro había que viajar por horas encima de un terrible camino de tierra. Junto con la lápida está también una cruz hecha en ónix amarillo (piedra semipreciosa, forma de calcita) que debe de provenir de la mina del amigo Don Félix, que en aquel tiempo lo estaba sacando desde los pendientes del volcán Juriques cerca de Laguna Blanca a unos 4’500 metros de altura.

Así es que el místico Llano de la Paciencia guarda sus leyendas, sus almas, sus víctimas y sus cristales...




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Cristales cúbicos de sal (cloruro de sodio, Na Cl) crecen en el fondo de las lagunas.

En el fondo de las lagunas poco profundas y en los chicos ojos de agua se pueden observar los cristales cúbicos que crecen en las aguas sobresaturadas de sal. Estos cubos miden entre pocos milímetros hasta algo más de un centímetro.

En el mar, 100g de agua marina contienen unos 3g de sal. En las lagunas del salar, la grande evaporación del agua (5.5mm por día) aumenta la concentración de la sal hasta llegar al punto en que 100g de agua salada contienen 27g de sal, siendo así sobresaturada. Siguiendo la evaporación, la sal disuelta en el agua se cristalizará, manteniendo así el componente de 27% en peso de sal en la solución salina.

→Ver gráfico de solubilidad de varias sales


La halita, la sal de mesa o el cloruro de sodio (NaCl) es un compuesto iónico formado por una combinación de aniones de Cloro Cl y de cationes de sodio Na+, acomodados en una estructura cristalina con forma de sistema cúbico.

En los nodos de la red de la estructura cristalina cúbica, los átomos (iones) de sodio y de cloro se alternan por las tres coordenadas ortogonales.

→Información Cloruro de Sodio

→Información Sal



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El fondo de las lagunas poco profundas en general está recubierto por una costra de sal blanca. En lagunas que estacionalmente se desecan y vuelven llenarse, es más probable encontrar una capa lisa de sal cristalizada, mientras que en lagunas continuamente llenas (por vertientes con afluencia constante) crecen los lindos cristales cúbicos, como en esta aquí en la foto de arriba.




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Cristalización de sal en la superficie del agua



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Cristalización de sal en la superficie del agua


Los cristales de sal que se forman en la superficie de la solución salina sobresaturada representan un fenómeno curioso, pues no se componen en forma cúbica sino en pirámides perfectas.

Mirando a la red de los átomos en el cristal del cloruro de sodio, percibimos que cada anión de cloruro (Cl) está rodeado por seis cationes de sodio (Na) y viceversa. Esos seis átomos representan los puntos de esquina de un octaedro, un cuerpo con ocho caras formadas por triángulos equiláteros, eso es un cuerpo de dos pirámides opuestas. Así que esta cristalización no sigue la orden molecular cúbica sino la orden iónica octaédrica.

La cristalización da inicio en algún germen flotando en la superficie del agua. Cristalización en gérmenes ya puede ocurrir a concentraciones salinas debajo de la sobresaturación. De aquí la cristalización sigue en forma cuadrangular, juntándose la sal cada vez un poco mas arriba de la que ya está. Así se forman pirámides cabeza abajo, como lo podemos observar en las fotos de arriba. Los cuerpos de pirámides quedan huecos y se forman sólo por una costra fina. Con 2’165 kg/m³, la densidad de cloruro de sodio supera la de la solución salina sobresaturada (1’170 kg/m³). Sin embargo los cristales no se hunden debido a la tensión superficial del agua.



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Las cristalizaciones piramidales de sal no se forman en la superficie de lagunas como ésta al fondo de la foto arriba, pues el viento fuerte remueve las aguas. Sí pero se encuentran en charcos chicos con aguas calmas, como esos en el primer plano.




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Rosa del desierto

Donde en los márgenes de las lagunas el agua mineralizada filtra y sube desde el subsuelo por los limos salinos de carbonato y sulfato de calcio, encontramos estas raras formaciones cristalinas conocidas en varios desiertos de nuestro planeta. Las más famosas talvez son esas del desierto del Sahara que llevan el nombre de “Rose de sable”, las rosas de arena o rosas del desierto. Se trata de cristalizaciones de yeso (sulfato de calcio dihidratado) encima de gérmenes arenosos o de arcilla, limo y lutita que aquí en la cuenca del salar provienen de antiguos depósitos fluviales. Estas inclusiones son responsables por la coloración rojiza de las rosas del desierto.

→Información Rosa del Desierto



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En el agua mineralizada, los minerales precipitan en orden de su solubilidad – primero el menos soluble, la calcita (carbonato de calcio), después el yeso (sulfato de calcio dihidratado) y por fin la sal (cloruro de sodio) así que se pueden encontrar estos tres minerales dispuestos en capas una encima de otra. El crecimiento de las rosas del desierto en la capa de yeso debajo de la sal es tan fuerte, que perfora la sal y sigue hasta llegar a la superficie de la laguna. Ahí por disecación del agua salina, se recubre con una costra de sal.

Así es que en las orillas de las lagunas salinas y poco profundas brotan del agua miríadas de chicas islas redondas, blancas encima y marrón o coloradas en su base, que paulatinamente se van juntando hasta formar nuevo terreno sin interrupción.



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Más adentro en la laguna, las nuevas rosas del desierto están perforando el fondo recubierto de una blanca capa de sal. En el primer plano el proceso de formación de las islas de yeso ya está avanzado.




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Estas enigmáticas cristalizaciones tubulares se encuentran amontonadas en gran cantidad a orillas de ciertas lagunas. Son largas unos cinco centímetros y según su dureza supuestamente consisten en calcita.



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Aquí se explica la proveniencia de susodichas cristalizaciones. Se trata de incrustaciones de la vegetación halófila que crece cerca de las lagunas. Cuando muera la planta y la materia orgánica se descomponga, queda la incrustación cristalina no más y ésta es capaz de perdurar mucho tiempo gracias a su dureza y relativa resistencia al agua.

En la foto de arriba vemos la gramínea Distichlis spicata. Es simplemente increíble y muy impresionante, ver bajo cuales condiciones extremadamente hostiles a la vida que estos organismos vegetales consigan vivir, florecer y reproducirse.


Más información acerca de cristalización de sal en el Salar de Atacama se encuentra en este sitio en capítulo "Cordillera de la Sal", páginas:

→La Sal

→Microcosmo 1

→Microcosmo 2






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última actualización 2014-08-22